Los días 21 y 22 de noviembre de 2024 se llevó a cabo el evento Perú Energía Norte, que reunió a investigadores, autoridades locales y nacionales, académicos, y otros actores clave del sector energético. En este marco, el Dr. Arturo Vásquez Cordano, Director de Investigación y Profesor Principal de la Escuela de Postgrado GĚRENS, moderó el panel titulado “Energéticos para la transición”. En dicho panel participaron destacados expertos como Carlos León, Gerente Legal y de Regulación de Kallpa Generación; Janinne Delgado, Directora Ejecutiva de la Sociedad Peruana de Gas Licuado; Tiffanny Bayly, Gerente General de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos; y Fernando Maceda, Gerente General de H2 Perú y de la Asociación Peruana de Hidrógeno. A continuación, se presentan los principales puntos discutidos en el panel.
- El rol gas natural en la transición energética en el Perú.
Preguntas del Dr. Vásquez: Existen muchos proyectos de generación renovable que ya están listos para desarrollarse, faltándole evidentemente la demanda ¿Cómo podrían coexistir estas fuentes de energía de manera sostenible y pensando incluso en la energía nuclear? ¿Cómo ves la perspectiva de tener generación local renovable?
Para Carlos León, el gas natural y las energías renovables tienen una relación de complementariedad clave en la transición energética del Perú. Actualmente, la matriz de generación eléctrica del país está liderada por centrales hidroeléctricas y plantas térmicas de gas natural, con una creciente penetración de energías renovables, que ya cuentan con el 13% de participación según el último reporte de octubre de 2024 del COES. Además, existen más de 2,500 MW en proyectos renovables —principalmente eólicos y solares— listos para desarrollarse, y nueve proyectos en construcción desde hace dos años que ingresarán al mercado sin subsidios ni modificaciones regulatorias. Esto consolida a las energías renovables como líderes en el crecimiento de la oferta energética durante los próximos años.
Sin embargo, este crecimiento plantea retos relacionados con la confiabilidad del sistema eléctrico, dada la intermitencia de las fuentes renovables. Para garantizar una integración sostenible, es crucial desarrollar un mercado robusto de servicios complementarios donde los costos sean asumidos por quienes los requieran, promoviendo así una operación eficiente y justa.
Respecto a la energía nuclear, León destacó la importancia de realizar estudios y evaluaciones de su potencial en el país. No obstante, considera inviable su implementación a corto o mediano plazo debido a los elevados costos y la posible necesidad de subsidios o cargos adicionales para los consumidores. En un contexto donde existen alternativas más competitivas, la energía nuclear no resulta una opción sensata en el horizonte cercano.
Por otro lado, el Dr. Arturo Vásquez puntualizó que la generación distribuida emerge como una solución transformadora para ampliar el acceso a la energía y complementar los sistemas centralizados. En un país donde muchas comunidades aún carecen de acceso confiable a la electricidad, esta alternativa puede contribuir significativamente a alcanzar la electrificación universal, mejorar la calidad de vida en áreas rurales y remotas, y fortalecer el desarrollo económico.
Carlos León mencionó que las tecnologías de generación distribuida, como paneles solares, baterías y sistemas híbridos que integran gas natural, ofrecen a los usuarios mayor independencia energética y permiten superar los problemas de confiabilidad del suministro de energía. Sin embargo, explicó que la generación distribuida genera competencia con los sistemas centralizados, disminuyendo la demanda de la red. Esto puede provocar desafíos operativos, como variaciones en la carga y demanda, y problemas de equidad, dado que los costos de mantenimiento de la infraestructura eléctrica podrían recaer de manera desproporcionada en quienes no pueden adoptar estas tecnologías.
Finalmente, el Dr. Vásquez señaló que es necesario asegurar un equilibrio entre el desarrollo de las energías renovables, la generación distribuida y el sistema eléctrico centralizado es esencial para la sostenibilidad del sector energético en Perú. Esto requiere un marco regulatorio claro, el desarrollo de mercados de servicios complementarios eficientes y la promoción de soluciones inclusivas que beneficien a todos los peruanos.
- Proyección del rol del GLP para aliviar las brechas de pobreza energética que sufren muchas familias en el interior del Perú
Pregunta del Dr. Vásquez: ¿Qué debería hacer el Ministerio para que estos en vez de ser sustitutos sean complementarios?
Janinne Delgado destacó la importancia de abordar la problemática de la pobreza energética como parte de la transición hacia fuentes de energía más sostenibles. En el Perú, un gran número de familias todavía dependen de combustibles contaminantes para cocinar, calentarse e iluminar sus hogares, especialmente en regiones altoandinas y amazónicas, donde las limitaciones económicas y la falta de infraestructura dificultan el acceso a gas natural y electricidad. En este contexto, el gas licuado de petróleo (GLP) emerge como una solución clave debido a su portabilidad y a una red de distribución que abarca gran parte del país, permitiendo su acceso sin necesidad de infraestructura compleja. Actualmente, el 60% de los hogares peruanos utiliza GLP, aunque aún persisten 2.5 millones de familias en pobreza energética, especialmente en áreas rurales.
Delgado señaló también que el programa Vale FISE ha logrado beneficiar a 1.3 millones de hogares mediante subsidios para la compra de GLP, pero todavía deja fuera a más de 5 millones de familias vulnerables. Los requisitos actuales, como contar con una cocina y un balón de GLP, son difíciles de cumplir para quienes viven en extrema pobreza. En este sentido, propuso reactivar el programa “Cocina Perú”, con un enfoque integral que incluya educación y seguimiento a nivel de hogar de la sustitución de combustibles contaminantes, con el objetivo de garantizar que más familias puedan acceder y hacer un uso adecuado del GLP.
Además, Delgado enfatizó la necesidad de actualizar los criterios del Vale FISE, que aún se basan en parámetros desactualizados, como el límite de consumo eléctrico (70 kWh) o la exigencia de tener pisos de tierra. También sugirió implementar un subsidio que se ajuste al precio regional del GLP, considerando que en zonas como Iquitos los costos pueden ser hasta un 30% más altos. Ampliar y modernizar programas como el Vale FISE, alineándolos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 7, es fundamental para garantizar el acceso universal a energía limpia y asequible. Esta actualización no solo mejorará la calidad de vida de millones de peruanos, sino que también contribuirá a reducir los riesgos asociados al uso de combustibles contaminantes.
Para lograr una cobertura energética integral, el Dr. Arturo Vásquez comentó que es necesario adoptar un enfoque complementario entre el gas natural y el GLP, adaptado a las particularidades de cada región. El gas natural resulta ideal para áreas urbanas densamente pobladas, donde las redes de distribución son viables y sostenibles debido al alcance de economías de escala. Por su parte, el GLP, distribuido en balones, es más adecuado para zonas rurales, pequeñas ciudades y áreas periurbanas, donde la infraestructura de redes de gas natural no es factible.
En este marco, Delgado concluyó que los programas como el Vale FISE y el Bonogas deben ser implementados de manera estratégica: el Bonogas para priorizar la expansión de redes en áreas urbanas en Lima y el interior del país, y el Vale FISE para fortalecer la distribución de GLP en comunidades alejadas. Un análisis económico y ambiental detallado permitirá determinar dónde invertir en cada opción, asegurando un acceso energético inclusivo y sostenible en todo el país.
- Medidas desde el Estado para reactivar la exploración de gas natural y apuntalar una oferta de energía segura y sostenible en los próximos 40 años
Pregunta del Dr. Vásquez: ¿Cuál es la propuesta que tendríamos que hacer al Estado para que el gas pueda llegar barato a nivel nacional?
Tiffany Bayly explicó que en el Perú las reservas de gas natural podrían agotarse en 15 o 16 años. Sin embargo, este escenario debe analizarse con una visión estratégica que contemple una gestión eficiente del recurso. Un ejemplo de esto es el proceso de reinyección de gas natural en el yacimiento de Camisea, donde parte del gas producido se reintegra al subsuelo. Este proceso podría optimizarse para prolongar la disponibilidad del recurso. Además, la explotación de hidrocarburos en regiones como Camisea y el norte del país requiere un equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos actuales y la reposición constante de reservas a través de la exploración, un proceso costoso y de alto riesgo que puede tardar entre 7 y 10 años desde los estudios iniciales hasta la operación de un nuevo yacimiento.
Para incentivar estas inversiones, Bayly considera esencial garantizar la previsibilidad política, regulatoria y comercial. Los inversionistas deben tener la confianza de que podrán recuperar sus inversiones una vez completados los estudios y procesos necesarios. Esto también exige una mayor coordinación entre los proyectos de hidrocarburos y otras actividades regionales, favoreciendo la coexistencia de industrias clave para el desarrollo sostenible.
De acuerdo con Bayly, aunque la transición energética busca reducir la dependencia de combustibles fósiles, esto no implica un reemplazo inmediato. El consenso global apunta a eliminar el carbón debido a sus altas emisiones, pero el gas natural seguirá siendo un componente esencial de la matriz energética en las próximas décadas. En este contexto, es urgente desarrollar un plan energético nacional claro que articule los esfuerzos del Ministerio de Energía y Minas con metas de sostenibilidad y desarrollo regional.
Para asegurar el futuro energético del país, el Dr. Arturo Vásquez comentó que es necesario contar con un «norte energético» que equilibre la maximización de los recursos hidrocarburíferos actuales con inversiones responsables. Esto debe ir de la mano con un enfoque hacia una matriz energética diversificada y sostenible que garantice beneficios tanto para las regiones como para el desarrollo nacional, facilitando una transición energética ordenada y efectiva.
El Dr. Vásquez también señaló que la industria del gas natural ha sido clave para el abastecimiento energético en Perú durante los últimos 20 años. Sin embargo, ahora requiere un «segundo impulso» para lograr una masificación más equitativa y eficiente. Este recurso no solo complementará las energías renovables, sino que también puede llegar a regiones donde otras fuentes energéticas no son viables.
Para expandir el acceso al gas natural, Bayly concluyó que es crucial establecer un marco regulatorio sólido y proponer iniciativas legislativas que fomenten su distribución equitativa. Además, resulta necesario incentivar tanto la oferta como la demanda de gas natural, promoviendo el consumo y desarrollando proyectos estratégicos como la petroquímica y la sustitución de reservas frías en el sur del país. En el norte, la masificación del gas ha avanzado, pero es fundamental replicar este modelo en otras regiones del interior del país, adaptándolo a sus necesidades específicas.
- El papel del hidrógeno en la transición energética
Preguntas del Dr. Vásquez: ¿Por qué se le pone colores al hidrógeno? ¿Puede ser un vector que ayude a una descarbonización rápida en sectores? ¿Cuáles son las novedades que va a venir en el proyecto de reglamento del hidrógeno?
En el contexto global de la lucha contra el cambio climático, Fernando Maceda señaló que el hidrógeno se posiciona como un recurso clave para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como la aviación, el transporte marítimo y la minería. Tradicionalmente, el hidrógeno ha sido clasificado por colores (gris, azul y verde) según su método de producción y las emisiones asociadas. Sin embargo, hoy se prioriza un enfoque basado en la intensidad de carbono en su producción, un concepto respaldado por organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Unión Europea. Este cambio busca fomentar alternativas sostenibles, independientemente de la tecnología utilizada en su fabricación.
El Perú posee un gran potencial para el desarrollo del hidrógeno, tanto para el mercado interno como para la exportación. Sectores como la minería, el transporte de larga distancia y la producción de fertilizantes son áreas clave donde el hidrógeno y sus derivados podrían generar un impacto significativo. Por ejemplo, los fertilizantes bajos en carbono producidos con hidrógeno podrían mejorar la competitividad de productos agrícolas como los arándanos, particularmente en mercados internacionales que penalizan las emisiones de carbono.
Además, de acuerdo con Maceda, el país ya cuenta con experiencia en la producción de hidrógeno. En la planta de Cachimayo, se producen aproximadamente 9 toneladas diarias de hidrógeno mediante electrólisis, utilizado en la fabricación de explosivos mineros. Este ejemplo demuestra que el hidrógeno no es una tecnología del futuro, sino una realidad que puede expandirse bajo las condiciones adecuadas. No obstante, su desarrollo enfrenta varios desafíos en el Perú. Es crucial establecer un marco regulatorio específico que fomente la inversión y facilite la adopción de esta tecnología. Asimismo, se requiere infraestructura adecuada para satisfacer la demanda futura, junto con la capacitación profesional para formar especialistas en tecnologías relacionadas con el hidrógeno.
El Dr. Arturo Vásquez comento sobre el particular que la transición hacia energías limpias exige una regulación integral que abarque toda la cadena de valor del hidrógeno, desde su producción y transporte hasta su uso final. En el Perú, se están desarrollando normas que contemplan umbrales de seguridad, medidas medioambientales y también incentivos que promuevan su adopción temprana y sostenible. Además, en colaboración con la Embajada del Reino Unido, se está trabajando en un instrumento de gestión que guíe a las autoridades en la creación de condiciones habilitantes para esta industria emergente. La claridad y previsibilidad regulatoria son fundamentales para atraer inversiones, proporcionando a los actores del mercado la confianza necesaria en un marco normativo sólido y a largo plazo.
Con estas iniciativas, Maceda concluyó que el hidrógeno tiene el potencial de convertirse en un pilar clave de la transición energética del país, promoviendo tecnologías limpias y sostenibles, y fortaleciendo la colaboración entre el sector público, privado y organismos internacionales.
Lima, 03 de febrero de 2026
Dirección de Investigación
Escuela de Posgrado GĚRENS
Ver el panel completo en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=fagRsUH3R4w







