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Más allá de la mina inteligente: construcción de territorios mineros con futuro

La industria minera atraviesa una rápida transformación impulsada por la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial. Sin embargo, este avance tecnológico contrasta con las brechas que persisten en diversas zonas mineras en materia de servicios básicos, conectividad y oportunidades de desarrollo, evidenciando la necesidad de fortalecer una relación armoniosa entre las empresas y los territorios donde operan.

En este contexto, durante el XIX Congreso Nacional de Estudiantes de Ingeniería de Minas (CONEIMIN XIX), realizado en el marco de los 150 años de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el Dr. Armando Gallegos, Rector de la Escuela de Postgrado GĚRENS, presentó los avances de su estudio sobre gobernanza territorial en la conferencia “Más allá de la mina inteligente: Territorios mineros que crean futuro – smart territories”, el cual viene siendo desarrollando con el auspicio de la Dirección de Investigación.

Bajo la premisa de que “una mina inteligente no garantiza un territorio inteligente”, la ponencia planteó ampliar el enfoque de Smart City hacia el concepto de Territorio Inteligente (Smart Territory), incorporando cuencas, corredores logísticos y ecosistemas productivos. Para ello, se presentó la metodología SMART,­­ “Situación, Mapa de Actores, Arquitectura, Resultados y Transformación”, como un marco para orientar la innovación y las capacidades del sector minero hacia la generación de valor y capacidades sostenibles en los territorios. A continuación, se resumen los principales puntos de la presentación.

  1. El límite de la mina inteligente y la visión territorial

Durante los últimos años, el sector minero ha volcado significativos esfuerzos en la digitalización de sus procesos mediante el despliegue de tecnología moderna, centros de control, automatización e inteligencia artificial. Sin embargo, el Dr. Gallegos advirtió que una mina inteligente no garantiza de manera automática la prosperidad del entorno en el que opera si dicho territorio continúa sufriendo deficiencias en materia de agua, conectividad, infraestructura, servicios básicos y empleo.

En este contexto, el reto contemporáneo de la minería radica en comprender su inserción dentro de un sistema territorial complejo. Al respecto, el Dr. Gallegos señaló que el atributo de «Smart» o inteligente no deriva exclusivamente de la cantidad de dispositivos o herramientas digitales implementadas, sino de la capacidad institucional para convertir la información en decisiones y beneficios concretos a través de un ciclo metodológico claro:

Así, la inteligencia territorial se expresa no solo en la capacidad de generar información, sino en la posibilidad de convertirla en decisiones coordinadas y resultados que contribuyan al desarrollo del territorio.

  1. Diferencias entre Smart City y Smart Territory

Un aporte sustancial del Dr. Gallegos consistió en conceptualizar la diferencia entre la ciudad inteligente (Smart City) y el territorio inteligente (Smart Territory). Mientras que la primera se enfoca en optimizar servicios urbanos como transporte, energía y seguridad bajo la jurisdicción de un municipio o gobierno local, el territorio inteligente abarca redes complejas que integran lo urbano y lo rural.

Un territorio no se limita a demarcaciones administrativas rígidas, sino que se define por las dinámicas funcionales y los problemas comunes que unen a sus actores:

Asimismo, el Dr. Gallegos señaló que la evolución tecnológica transita por tres niveles: la digitalización de tareas individuales; la consolidación de la mina inteligente, basada en operaciones integradas y autónomas; y, finalmente, el territorio inteligente, orientado a generar valor compartido a escala regional. Sin embargo, este proceso requiere ir más allá de la incorporación de tecnología, pues un sensor puede generar datos, pero es la gobernanza territorial la que permite convertirlos en decisiones y acciones coordinadas. La gobernanza cumple un papel central al articular a los distintos actores del territorio, definir responsabilidades y orientar la información generada por la tecnología hacia decisiones y acciones que respondan a las necesidades de la población.

  1. Casos prácticos de aplicación en el sector

Para ejemplificar la aplicación de estos principios, el Dr. Gallegos presentó cuatro experiencias que muestran distintas formas de articular tecnología, gobernanza y desarrollo territorial:

  1. Quellaveco (Moquegua, Perú). Muestra cómo una mina concebida con tecnología de vanguardia, con flotas autónomas y centros de control digital, aprovecha dicha plataforma para desarrollar capacidades locales, conectividad y gestión hídrica en beneficio de la región.
  2. Proyecto Cascada en Recuay (Áncash, Perú). Evidencia que las soluciones inteligentes pueden ser participativas, simples y de bajo costo. A través de bioindicadores y aplicaciones móviles, las comunidades locales monitorean la calidad del agua para orientar su uso en la agricultura, la ganadería o el consumo.
  3. Planta La Enlozada de Cerro Verde (Arequipa, Perú). Ejemplifica un modelo de gobernanza multiactor entre la empresa minera, la empresa de saneamiento SEDAPAR y las autoridades locales. El proyecto permitió el tratamiento de las aguas residuales urbanas de la ciudad de Arequipa.
  4. Kiruna (Suecia). La experiencia de la mina subterránea de hierro operada por LKAB demuestra que los modelos topográficos e informáticos no sustituyen la concertación social. El proceso de reubicación y rediseño urbano exigió una planificación por fases sustentada en el diálogo constante con los residentes e instrumentos claros de compensación.

En conjunto, estos casos evidencian que un territorio inteligente requiere articular tecnología y gobernanza para transformar la información en soluciones concretas y generar valor territorial.

 

  1. Marco de implementación y condiciones de sostenibilidad

El análisis del Dr. Gallegos concluyó mencionando que toda iniciativa con aspiración territorial inteligente debe reunir cuatro condiciones fundamentales: la existencia de un problema compartido, disponibilidad de datos orientadores, actores organizados mediante reglas explícitas y la generación de valor permanente. Para operacionalizar esta visión, se planteó la metodología de cinco preguntas estructuradas bajo el enfoque SMART:

En conclusión, el planteamiento expuesto por el Dr. Gallegos invita a redefinir el paradigma del desarrollo minero. El éxito de las operaciones futuras no dependerá únicamente del grado de automatización o digitalización alcanzado dentro de los yacimientos, sino de la capacidad de formular la pregunta trascendental: ¿qué capacidades, oportunidades y bienestar duradero quedarán consolidados en el territorio una vez concluida la actividad extractiva? La frontera actual de la minería consiste, en última instancia, en articular tecnología y gobernanza para edificar territorios con futuro.

Lima, 29 de setiembre de 2026.

Dirección de Investigación

Escuela de Posgrado GĚRENS