La masificación del gas natural en la macrorregión sur del Perú representa uno de los desafíos energéticos más apremiantes para el desarrollo económico e industrial del país. A pesar de contar con recursos gasíferos significativos y diversas propuestas de infraestructura sobre la mesa, la concreción de estos proyectos se ha visto frenada por la falta de una hoja de ruta articulada. En este contexto, el diario Gestión publicó el 03 de mayo de 2026 un artículo titulado “Gasoducto de TGP: ¿un ducto al lado o apuntar a otras salidas para el sistema?” y el 13 de mayo un artículo titulado “Gasoducto regional al Cusco daría primer paso en junio, pero aún no se ve luz al final del ducto”.
El Dr. Arturo Vásquez Cordano, Profesor Principal y Director de Investigación de la Escuela de Postgrado GĚRENS, y ex viceministro de Energía, examinó las diferentes alternativas de inversión, destacando que el principal obstáculo para garantizar la seguridad energética nacional no radica en la factibilidad técnica de las obras, sino en la urgencia de que el Estado asuma una decisión institucional definitiva. A continuación, se sintetizan los principales argumentos y conclusiones expuestos en su entrevista.
Según el Dr. Vásquez, actualmente el Gobierno impulsa dos iniciativas distintas para llevar gas natural al Cusco. La primera corresponde al Gasoducto Regional del Cusco, una infraestructura de aproximadamente 314 km (más un ramal hacia Quillabamba), con una inversión cercana a US$ 1,000 millones, cuyo estudio de perfil se esperaba concluir en el tercer trimestre de 2026 y cuya finalidad es abastecer directamente a las ciudades de Cusco, Anta y Quillabamba. Paralelamente, continúa vigente el proyecto del Sistema Integrado de Transporte de Gas (SIT Gas), antes Gasoducto Sur Peruano, valorizado en aproximadamente US$ 4,320 millones, cuya adjudicación ha sido nuevamente postergada hasta 2028 según Proinversión.
En este contexto, el Dr. Vásquez introdujo un elemento estratégico adicional que amplía el debate. Señaló que el Ejecutivo todavía debe pronunciarse sobre la propuesta presentada por Transportadora de Gas del Perú (TGP) para desarrollar un gasoducto por la costa sur, mediante una modificación contractual (adenda) a su concesión. Esta alternativa contempla una inversión aproximada de US$ 2,000 millones para transportar gas natural desde Humay (Ica) hacia Mollendo, Arequipa, Ilo y Tacna, aprovechando la infraestructura existente y abasteciendo directamente al Nodo Energético del Sur, donde ya operan centrales termoeléctricas.
El planteamiento del Dr. Vásquez no se limitó a comparar proyectos de infraestructura. Su argumento central fue que el Gobierno debería adoptar una decisión de política pública sobre cuál será la arquitectura definitiva del sistema de transporte de gas hacia el sur del país. Mantener simultáneamente varias alternativas sin una definición clara generará incertidumbre regulatoria, retrasará las inversiones privadas y postergará la masificación del gas natural en el interior del país. Desde esa perspectiva, el principal problema ya no es técnico sino institucional: la ausencia de una decisión definitiva del Estado peruano respecto al modelo de desarrollo del sistema gasífero del sur.
Asimismo, los artículos explicaron que la masificación del gas en Cusco no depende únicamente de un ducto. El Gobierno plantea un conjunto de proyectos complementarios: la concesión de distribución de “Siete Regiones”, plantas de regasificación, una planta de licuefacción de GNL, una planta de fraccionamiento de GLP y una futura central termoeléctrica de aproximadamente 200 MW en Quillabamba, lo que evidencia que la política energética regional requiere una visión integrada entre transporte, distribución, generación eléctrica y desarrollo industrial.
Desde una perspectiva económica, las declaraciones del Dr. Vásquez resaltaron la importancia de maximizar el aprovechamiento de las economías de red existentes. El gasoducto costero aprovecharía la infraestructura de transporte actualmente operada por TGP y permitiría abastecer centros de consumo ya consolidados, mientras que el SIT Gas y el Gasoducto Regional del Cusco responderán a objetivos más amplios de integración territorial. En consecuencia, la evaluación entre alternativas no debería limitarse al monto de inversión, sino incorporar criterios de eficiencia económica, velocidad de implementación, demanda potencial, riesgos constructivos, complementariedad con la infraestructura existente y contribución a la seguridad energética nacional.
Finalmente, el mensaje de fondo que transmitió el Dr. Vásquez es que el Perú dispone hoy de varias opciones técnicamente viables para expandir el uso del gas natural a nivel regional, pero el principal cuello de botella radica en la capacidad del Estado para tomar decisiones oportunas y coherentes. La definición de una hoja de ruta clara permitiría reducir la incertidumbre regulatoria, movilizar inversiones privadas, fortalecer la seguridad energética y acelerar la masificación del gas natural tanto en Cusco como en el resto del sur peruano.
Lima, 17 de agosto de 2026.
Dirección de Investigación
Escuela de Posgrado GĚRENS
Para más detalle de las entrevistas ver los siguientes enlaces:
- Gestión. (2026). Gasoducto de TGP: ¿un ducto al lado o apuntar a otras salidas para el sistema? Recuperado de (consultado el 16 de julio de 2026): https://gestion.pe/economia/gasoducto-de-tgp-un-ducto-paralelo-o-apuntar-a-otras-salidas-para-el-sistema-de-transporte-de-gas-noticia/
- Gestión. (2026). Gasoducto regional al Cusco daría primer paso en junio, pero aún no se ve luz al final del ducto. Recuperado de (consultado el 16 de julio de 2026): https://gestion.pe/economia/cusco-espera-que-primer-paso-para-gasoducto-regional-se-logre-en-junio-se-alcanzara-meta-para-este-proyecto-de-us-1000-millones-noticia/
La ilustración exhibe una representación conceptual de un Sistema Integrado de Infraestructura de Gas Natural para el Perú. Ilustra cómo los gasoductos troncales, las redes de distribución, las plantas de procesamiento y licuefacción, la generación eléctrica y los polos industriales conforman una infraestructura interdependiente orientada a maximizar la seguridad energética, la eficiencia económica y la masificación del gas natural. Más que proyectos aislados, el desarrollo de los gasoductos del interior debe responder a una visión sistémica que articule el transporte, la distribución y el consumo energético para impulsar el desarrollo regional, fortalecer la competitividad y acelerar la transición hacia un sistema energético más resiliente y sostenible. Elaboración: Dr. Arturo Vásquez, Dirección de Investigación de la EPG GĚRENS con asistencia de DALL-E.